El transporte ferroviario de mercancías atraviesa una situación cada vez más compleja. A los retos estructurales que históricamente ha enfrentado el sector se suma ahora un problema creciente: la falta de estabilidad operativa provocada por los continuos cortes de infraestructura.

Una situación que está afectando directamente a la capacidad del ferrocarril para prestar servicio con normalidad.

El corte del túnel de Rubí, un nuevo obstáculo

El último ejemplo es el corte total de circulación ferroviaria por el túnel de Rubí, anunciado recientemente al sector.

El corte comenzará el 14 de marzo a las 00:00 horas y tendrá una duración estimada de entre cinco y siete semanas, afectando de forma significativa al transporte ferroviario de mercancías en uno de los corredores logísticos más importantes del país.

Las alternativas disponibles presentan importantes limitaciones.

Ancho estándar

No existe alternativa directa de paso.
Como única opción viable se plantea la carga y descarga de trenes en la terminal intermodal de La Llagosta.

Ancho ibérico

La alternativa de paso se plantea por la línea:

Sant Andreu – Manresa – Lleida – Sant Vicenç – Nodo Barcelona

Pero esta ruta presenta importantes condicionantes operativos:

  • Longitud máxima de tren: 350 metros
  • Dos inversiones de locomotora (Sant Andreu y Lleida)
  • Para tráficos desde La Llagosta: inversiones adicionales en Moncada y Cerdanyola
  • 340 km adicionales respecto al paso habitual por el túnel de Rubí para trenes procedentes de Portbou
  • Sin restricciones de carga

En la práctica, estas limitaciones suponen más kilómetros, más maniobras y mayores costes operativos.

Problemas también en el sur

La situación tampoco es mejor en otras zonas de la red.

Según Jesús Calvo, General Manager de Tramesa:

“Los cortes en el sur son algo horrible. No tienen un plan coherente. Continuamente modifican las rutas alternativas: ahora por Los Rosales, ahora por Jabugo”.

La falta de planificación y estabilidad operativa provoca cancelaciones constantes de tráficos y genera una enorme incertidumbre para las empresas que dependen del ferrocarril.

Inversiones que no pueden operar

Esta situación tiene un impacto especialmente preocupante en los propietarios de material ferroviario.

En los últimos años se han realizado importantes inversiones en nuevos vagones para impulsar el transporte ferroviario de mercancías, muchas de ellas incentivadas por programas públicos destinados a aumentar la cuota ferroviaria.

Sin embargo, la realidad actual es muy distinta.

Tal y como explica Jordi Ortuño, Director General de Ermewa Ibérica:

“Los propietarios de vagones hemos invertido en los últimos años en material rodante nuevo, también incentivados por parte del Ministerio con el fin de incrementar la cuota ferroviaria. Y ahora mismo hay más material nuevo parado que nunca debido a la constante cancelación de tráficos por cortes en las vías”.

Vagones parados… y costes que continúan

Hoy en día, numerosos vagones permanecen parados o sin posibilidad de operar debido a la falta de alternativas operativas ante los cortes de infraestructura.

Y, pese a ello, los operadores siguen afrontando costes asociados al uso de la red.

Una situación difícilmente sostenible para un sector que ha apostado por invertir y crecer.

Una señal de alarma para el sistema logístico

Si el ferrocarril quiere consolidarse como una alternativa real dentro del transporte de mercancías en España, necesita infraestructuras fiables y previsibilidad operativa.

Porque sin estabilidad en la red ferroviaria:

  • los tráficos se cancelan
  • las inversiones pierden sentido
  • y la confianza de cargadores y operadores se debilita.

En un momento en el que Europa apuesta por trasladar mercancías de la carretera al tren, garantizar el funcionamiento del ferrocarril debería ser una prioridad estratégica.

Porque cuando el tren deja de circular, no solo se detiene el transporte ferroviario: se resiente todo el sistema logístico.