El reciente aumento del precio del combustible ha vuelto a tensionar al sector del transporte por carretera. Las asociaciones de transportistas han reclamado al Gobierno medidas urgentes para paliar el impacto del encarecimiento del gasóleo, llegando incluso a advertir de posibles paros si no se adoptan soluciones inmediatas.
Ante esta situación, el Ministerio de Transportes y movilidad sostenible ha abierto la puerta a recuperar ayudas similares a las aprobadas en 2022, al inicio de la guerra de Ucrania, cuando se activaron bonificaciones directas al combustible y otras medidas extraordinarias de apoyo al sector.
La pregunta, sin embargo, es inevitable:
¿Qué ocurre con el transporte de mercancías por ferrocarril?
Un sector estratégico para la descarbonización
El ferrocarril es uno de los pilares sobre los que se sustenta la estrategia europea de descarbonización del transporte. Su menor impacto ambiental y su eficiencia energética lo convierten en una herramienta clave para avanzar hacia un sistema logístico más sostenible.
Durante los últimos años, el propio Ministerio ha incentivado inversiones para aumentar la cuota del transporte ferroviario de mercancías en España. Empresas ferroviarias, operadores logísticos y propietarios de vagones han respondido a ese llamamiento, invirtiendo en material nuevo, tecnología y capacidad operativa.
Pero cuando llegan las dificultades, la respuesta institucional parece centrarse únicamente en la carretera.
Un ecosistema logístico que también necesita apoyo
El transporte ferroviario de mercancías no es solo una alternativa sostenible: es también una pieza fundamental del sistema logístico.
En torno al ferrocarril operan múltiples actores que hacen posible el movimiento de mercancías:
- empresas ferroviarias
- propietarios de vagones
- cargadores industriales
- operadores logísticos
- terminales intermodales
Todos ellos forman parte de una cadena de valor que contribuye a mejorar la competitividad del transporte y reducir su impacto ambiental.
Sin embargo, cuando se plantean medidas de apoyo ante situaciones excepcionales, el ferrocarril rara vez aparece en el centro del debate.
Una apuesta que necesita coherencia
Si España quiere avanzar hacia un modelo logístico más sostenible, es imprescindible que las políticas públicas sean coherentes con los objetivos que se persiguen.
Apoyar al transporte por carretera en momentos de dificultad puede ser necesario. Pero hacerlo sin tener en cuenta al ferrocarril supone perder una oportunidad para reforzar el cambio hacia un sistema de transporte más equilibrado y eficiente.
Porque si el ferrocarril debe ser una pieza clave en la descarbonización del transporte de mercancías, también debe formar parte de las soluciones cuando el sector atraviesa momentos complejos.
El reto de la transición hacia una logística más sostenible no puede construirse sobre un único modo de transporte.
Debe contar también con el ferrocarril.