El recopilatorio publicado por Transporte XXI sobre las perspectivas del sector del transporte de mercancías para 2026 se ha convertido en una referencia imprescindible para entender el momento actual de la logística en España. A través de las opiniones de las principales asociaciones y representantes empresariales, el análisis dibuja un escenario de crecimiento moderado, condicionado por la presión sobre los costes, la aplicación de nuevas normativas, la escasez de talento y la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles y eficientes.

En este contexto, una de las reflexiones más claras y estratégicas es la aportada por Andrés Arribas, gerente de FAPROVE, quien vuelve a poner el foco en un elemento clave para el futuro del sector: la intermodalidad, con el transporte ferroviario de mercancías como eje vertebrador del sistema logístico.

La visión de Andrés Arribas (FAPROVE): el ferrocarril como pilar estratégico

La opinión de Andrés Arribas destaca por su enfoque realista y, al mismo tiempo, claramente orientado al medio y largo plazo. Arribas advierte de que 2026 seguirá siendo un año complejo para los operadores ferroviarios de mercancías, especialmente debido a las numerosas obras en la Red Ferroviaria de Interés General, que están provocando desvíos obligados por líneas no electrificadas, incrementando los costes operativos y alargando los tiempos de tránsito.

No obstante, lejos de cuestionar la necesidad de estas inversiones, Arribas subraya que la modernización de la red es imprescindible para consolidar un modelo logístico más competitivo y sostenible. En este sentido, reclama una planificación más coordinada de las obras, la finalización de la electrificación de líneas clave, la mejora de las terminales intermodales y una gestión más eficiente del mantenimiento del material rodante.

Desde FAPROVE, Arribas defiende que el ferrocarril debe ocupar un papel central en la estrategia de transporte de mercancías, no solo por su menor impacto ambiental, sino por su capacidad para absorber tráficos de larga distancia, descongestionar la carretera y alinearse con los objetivos europeos de descarbonización. Su mensaje es claro: sin una apuesta decidida por la intermodalidad, el sector perderá competitividad frente a otros países del entorno.

Aportaciones del resto de participantes

Ramón Valdivia, en representación de ASTIC, anticipa un año exigente para el transporte por carretera, con un crecimiento contenido y márgenes bajo presión como consecuencia del aumento de costes y la competencia.

Jordi Espín, desde el Spanish Shippers’ Council, pone el acento en la necesidad de diversificar los modos de transporte y reforzar la visibilidad logística mediante una mayor inversión en tecnología y soluciones integradas.

Marcos Badenes, de ALDEFE, se muestra optimista respecto a la evolución de la logística a temperatura controlada, destacando la alta ocupación y la estabilidad en el crecimiento del almacenamiento frigorífico.

Nuria Lacaci, de ACE, señala 2026 como un año de consolidación normativa y digital, en el que herramientas como el e-CMR y los avances regulatorios marcarán un nuevo estándar competitivo.

Juan Gatnau, de ASTRAE, ofrece una visión más crítica, alertando sobre la persistente falta de conductores, la inseguridad en ruta y la presión administrativa que continúa afectando al sector.

Juan Diego Pedrero, de AEFP, analiza el impacto de las obras ferroviarias en la operativa diaria y subraya la necesidad de preservar una oferta ferroviaria sólida durante los trabajos de modernización.

Ramón García, del CEL, destaca el papel creciente de la tecnología, el análisis de datos y la inteligencia artificial como palancas para transformar la cadena de suministro.

Francisco Aranda, de UNO, prevé un crecimiento condicionado por el contexto macroeconómico y defiende la inversión en eficiencia y formación para mantener la competitividad.

Francisco Martínez López, de AEM, pone el foco en la estabilidad normativa y laboral en el ámbito de la distribución y la mensajería.

Enric Ticó, de FETEIA, identifica 2026 como un año complejo, con importantes retos, pero también con oportunidades para mejorar procesos y coordinación sectorial.

Rosa Prenafeta, del Consell d’Usuaris del Transport, confía en una mejora del entorno marítimo y en una mayor estabilidad de los fletes.

Carlos Folchi, de Fenadismer, ve la transformación del transporte por carretera como una oportunidad para evolucionar y adaptarse a los cambios.

Elena Seco, de ANAVE, alerta sobre el impacto de la fragmentación regulatoria y las tensiones geopolíticas en el transporte marítimo.

Carmelo González, de CETM, insiste en la importancia del diálogo y la negociación para defender los intereses del sector.

Antonio Pérez Millán, de UOTC, reclama una mayor coordinación del sistema intermodal para mejorar la eficiencia global del transporte de mercancías.

Antonio Llobet, de CGAA, analiza los cambios derivados de la reforma del Código Aduanero y su impacto en el comercio exterior.

Xavier Jaso, de AECOC, identifica como grandes retos la adaptación normativa, la digitalización obligatoria y la escasez de talento, especialmente de conductores.

Conclusión: intermodalidad para ganar competitividad

Más allá de la previsión de crecimiento moderado, el recopilatorio de Transporte XXI lanza un mensaje claro: el futuro del transporte de mercancías pasa por una transformación estructural del modelo. En este escenario, la visión defendida por Andrés Arribas y FAPROVE adquiere especial relevancia al situar la intermodalidad y el ferrocarril en el centro de la estrategia logística.

Invertir en infraestructuras, coordinar mejor las actuaciones y apostar decididamente por el ferrocarril no es solo una cuestión de sostenibilidad, sino una condición imprescindible para garantizar la competitividad del sector del transporte de mercancías en España en los próximos años.