Agosto de 2026 marca un punto de inflexión para el transporte ferroviario de mercancías en España. Tras años de dificultades operativas, importantes inversiones aún sin retorno, obras en la red, retrasos en la llegada de los incentivos y una utilización muy por debajo del potencial del parque de vagones, el sector comienza a ver cómo muchas de las medidas impulsadas durante los últimos años empiezan a traducirse en un crecimiento real de la actividad.

La recuperación registrada durante 2025, el impulso de las políticas públicas, la mejora de las infraestructuras, la consolidación de las autopistas ferroviarias y el aumento del tráfico internacional configuran un escenario mucho más favorable para el ferrocarril español. Un escenario que no habría sido posible sin la perseverancia de todos los agentes de la cadena logística y, especialmente, de quienes han seguido invirtiendo en el sector incluso cuando las condiciones del mercado no acompañaban.

Los datos confirman el regreso al crecimiento

La recuperación ya no responde únicamente a expectativas, sino que empieza a reflejarse en los principales indicadores del mercado.

Los últimos datos publicados por la CNMC muestran que 2025 supuso el regreso al crecimiento del transporte ferroviario de mercancías, tanto en toneladas transportadas como en toneladas-kilómetro, rompiendo la tendencia negativa de los dos ejercicios anteriores y confirmando una recuperación progresiva de la actividad.

Este avance demuestra que el ferrocarril responde cuando se generan las condiciones adecuadas para competir. También pone de manifiesto que las inversiones realizadas por empresas y operadores durante los años más difíciles comienzan, por fin, a encontrar un contexto más favorable para desplegar todo su potencial.

Los ecoincentivos empiezan a trasladarse al mercado

Entre los factores que explican esta evolución destaca el efecto positivo que están teniendo los ecoincentivos ferroviarios, cuyo adelanto ha permitido mejorar la liquidez de los operadores y favorecer la captación de nuevos tráficos.

Aunque el sector ha reclamado durante años una mayor agilidad en la tramitación y el pago de estas ayudas, su puesta en marcha está demostrando que las políticas de apoyo al cambio modal generan resultados cuando llegan de forma efectiva al mercado.

Mantener este tipo de instrumentos será fundamental para consolidar la recuperación y ofrecer estabilidad a las empresas que continúan apostando por el ferrocarril.

Una medida decisiva para mejorar la competitividad internacional

Otra de las noticias más relevantes de este verano ha sido la propuesta de ADIF de extender las bonificaciones de los cánones ferroviarios también a las líneas de ancho internacional, una medida respaldada por la CNMC.

La iniciativa permitirá que los trenes de mercancías que circulan por líneas de ancho estándar soporten los mismos costes que en la red convencional, eliminando una barrera económica que durante años ha penalizado el desarrollo de los tráficos internacionales.

La reducción prevista, superior al 88 %, constituye una excelente noticia para los corredores europeos y para el crecimiento del transporte ferroviario transfronterizo.

Las autopistas ferroviarias comienzan a transformar la logística española

Las autopistas ferroviarias representan probablemente el mejor ejemplo del cambio que está viviendo el sector.

Lo que hace apenas unos años era un proyecto piloto es hoy una realidad en expansión. Tras el éxito de la conexión entre Valencia y Madrid-Abroñigal, durante 2026 ha comenzado a operar la autopista ferroviaria entre Valencia y Portugal, mientras continúan desarrollándose nuevos corredores hacia Navarra, el País Vasco y otros enclaves estratégicos.

Estos servicios permiten transportar semirremolques completos sobre el tren, reducen emisiones, disminuyen la congestión de las carreteras y mejoran la competitividad del transporte de larga distancia.

Su desarrollo evidencia que existe demanda, capacidad empresarial y voluntad inversora para seguir ampliando este modelo, siempre que continúe avanzando la adaptación de las infraestructuras y se mantenga un marco regulatorio estable.

Infraestructuras preparadas para un nuevo ciclo

El crecimiento de la actividad también viene acompañado por inversiones estratégicas.

La ampliación de la terminal ferroviaria del Puerto de Huelva permitirá incrementar la capacidad de los tráficos intermodales. A esta actuación se suma la próxima inauguración, en septiembre, de la terminal ferroviaria para automoción de Calaf (Barcelona), ubicada en la campa de mayor superficie de España. Esta nueva plataforma está llamada a generar un incremento de las circulaciones ferroviarias para el transporte de vehículos terminados y a convertirse en un auténtico puerto seco para los hinterlands de los puertos de Barcelona y Tarragona, reforzando la conexión entre los principales nodos portuarios y la red ferroviaria. Mientras tanto, continúan las actuaciones sobre los corredores Mediterráneo y Atlántico y las adaptaciones necesarias para el desarrollo de nuevas autopistas ferroviarias.

Estas inversiones son imprescindibles para que el crecimiento del mercado pueda mantenerse durante los próximos años.

Los corredores europeos baten récords

El incremento del tráfico internacional constituye otro indicador especialmente positivo.

La línea Figueres-Perpignan (Le Perthus) ha vuelto a registrar récords históricos de circulación de trenes de mercancías, consolidándose como la principal puerta ferroviaria entre la Península Ibérica y Europa.

Este crecimiento demuestra que la mejora de la interoperabilidad y de las conexiones internacionales comienza a traducirse en una mayor utilización del ferrocarril por parte de operadores y cargadores.

Los propietarios de vagones: la fortaleza silenciosa del sector

Si hoy el transporte ferroviario de mercancías está preparado para crecer es, en gran medida, gracias al compromiso sostenido de las empresas propietarias de vagones.

Durante los últimos años, estas compañías han mantenido un firme compromiso inversor, renovando y ampliando sus flotas con vehículos cada vez más eficientes, seguros e interoperables. Lo han hecho en un contexto especialmente complejo, en el que gran parte de esa capacidad permanecía infrautilizada debido a las limitaciones operativas de la red, las numerosas obras, las dificultades para programar circulaciones, la escasez de determinados recursos y la lenta materialización de algunas medidas de apoyo.

Esta situación ha obligado a muchas empresas a asumir durante largos periodos los costes financieros y de mantenimiento de activos que permanecían inmovilizados o circulaban muy por debajo de su capacidad, retrasando considerablemente el retorno de inversiones realizadas con una clara visión de futuro.

Pese a ello, el sector no ha dejado de creer en el potencial del transporte ferroviario. Lejos de frenar sus inversiones, los propietarios de vagones han demostrado una extraordinaria capacidad de resistencia, paciencia y compromiso con el desarrollo del ferrocarril español. Han seguido invirtiendo cuando el contexto invitaba a la prudencia, convencidos de que la competitividad del país pasa por disponer de un sistema ferroviario moderno, eficiente e interoperable.

Ahora, cuando el mercado empieza a mostrar signos claros de recuperación, ese esfuerzo adquiere una dimensión aún mayor. El crecimiento del tráfico, el desarrollo de las autopistas ferroviarias, el aumento de los servicios internacionales y las mejoras regulatorias permitirán aprovechar una capacidad que el sector llevaba años preparando.

Una oportunidad que no debe desaprovecharse

Los avances registrados durante 2026 invitan al optimismo, pero también recuerdan la importancia de mantener el rumbo.

Será necesario seguir impulsando las inversiones en infraestructuras, consolidar los ecoincentivos, aplicar medidas que mejoren la competitividad —como la extensión de las bonificaciones de los cánones ferroviarios al ancho internacional—, desarrollar nuevas autopistas ferroviarias y garantizar un marco regulatorio estable que aporte seguridad a las empresas.

España dispone hoy de una oportunidad única para consolidar un sistema logístico más competitivo, sostenible y resiliente.

Desde FAPROVE queremos reconocer especialmente el esfuerzo realizado por las empresas propietarias de vagones. Su perseverancia, capacidad inversora y confianza en el futuro del ferrocarril han permitido que el sector llegue preparado a este nuevo ciclo de crecimiento. Han demostrado que apostar por el ferrocarril exige visión a largo plazo y una enorme capacidad de resistencia. Gracias a ese compromiso, el transporte ferroviario de mercancías cuenta hoy con una base mucho más sólida para afrontar los retos del futuro y contribuir decisivamente a alcanzar el objetivo de que el ferrocarril represente el 10 % del transporte interior de mercancías en 2030.