La llegada de Sara Hernández del Olmo a la Secretaría General de Transporte Terrestre abre una nueva oportunidad para reforzar el diálogo con el sector y avanzar hacia un modelo ferroviario más competitivo, eficiente e intermodal

El transporte ferroviario de mercancías afronta el inicio del nuevo curso con importantes retos, pero también con oportunidades para avanzar en la transformación y consolidación de un modo de transporte estratégico para la competitividad y sostenibilidad de la economía española.

El mes de septiembre llega marcado por tres cuestiones principales: la evolución negativa de los tráficos ferroviarios durante la primera mitad del año, el nuevo esquema de ayudas al transporte de mercancías por ferrocarril actualmente en fase de audiencia pública y el reciente nombramiento de Sara Hernández del Olmo como nueva secretaria general de Transporte Terrestre.

Desde FAPROVE consideramos que este cambio supone una oportunidad especialmente positiva para el sector, dada la trayectoria y el conocimiento técnico de Hernández del Olmo en ámbitos directamente relacionados con el transporte, la logística, la movilidad sostenible y las infraestructuras intermodales.

Sara Hernández, una oportunidad para una nueva etapa de diálogo

El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha situado a Sara Hernández del Olmo al frente de la Secretaría General de Transporte Terrestre, en sustitución de Rocío Báguena. Hernández, ingeniera de Caminos, Canales y Puertos y doctora en Transportes por la Universidad Politécnica de Madrid, había ocupado desde enero de 2025 la Secretaría General de Movilidad Sostenible.

Su experiencia profesional y académica está estrechamente vinculada a algunos de los grandes desafíos que afronta actualmente el transporte ferroviario de mercancías: la planificación estratégica, el transporte sostenible, el diseño de infraestructuras y plataformas logísticas e intermodales, el análisis de mercados y los modelos operativos y de negocio.

Para FAPROVE, este perfil técnico y esta experiencia representan una oportunidad para reforzar la interlocución entre la Administración y todos los actores que forman parte de la cadena logística ferroviaria.

El sector necesita avanzar hacia una visión integral que tenga en cuenta no solo a las empresas ferroviarias, sino también a los propietarios y gestores de material rodante, cargadores, operadores logísticos, terminales e infraestructuras.

En este sentido, la llegada de Hernández puede contribuir a impulsar una visión más transversal del transporte de mercancías y a abordar algunos de los problemas estructurales que siguen limitando la competitividad del ferrocarril.

Un nuevo esquema de ayudas que debe contribuir a fortalecer el sector

Otro de los asuntos que está marcando la actualidad ferroviaria es el nuevo esquema de ayudas al transporte de mercancías por ferrocarril.

El Ministerio mantiene abierto hasta el 21 de septiembre el periodo de audiencia e información pública del proyecto de orden ministerial que establecerá las nuevas bases reguladoras. El sistema pretende integrar bajo un mismo marco los ecoincentivos y las ayudas vinculadas a las perturbaciones extraordinarias provocadas por actuaciones en la infraestructura ferroviaria.

La propuesta plantea un sistema con vocación de permanencia, inicialmente para el periodo 2026-2030, y busca reconocer los beneficios ambientales y socioeconómicos del ferrocarril frente a otros modos, así como compensar determinadas restricciones temporales de capacidad provocadas por obras en la red.

La existencia de un marco estable de ayudas es, sin duda, una noticia positiva para el sector. Sin embargo, el borrador también ha puesto de manifiesto la necesidad de continuar trabajando para conseguir un modelo de apoyo que tenga en cuenta al conjunto de la cadena ferroviaria y que contribuya realmente a generar nuevos tráficos.

La cuestión resulta especialmente relevante para los propietarios de material rodante. Las inversiones en vagones requieren importantes recursos y necesitan de unas condiciones de mercado que permitan garantizar su utilización y rentabilidad a largo plazo.

El objetivo final debe ser que las ayudas no se limiten a compensar las dificultades existentes, sino que contribuyan a crear las condiciones necesarias para que más mercancías pasen de la carretera al ferrocarril.

Un sector que necesita recuperar tráficos

Los últimos datos disponibles muestran que el transporte ferroviario de mercancías continúa atravesando un periodo complejo.

Durante el segundo trimestre de 2026 se transportaron en España alrededor de 5,64 millones de toneladas por ferrocarril, un 2,2% menos que en el mismo periodo del año anterior. En el conjunto del primer semestre, el descenso medio se situó en torno al 6,5%.

Sin embargo, los datos también muestran una evolución significativa: los operadores privados continúan ganando cuota de mercado. Entre abril y junio movieron cerca de 3,73 millones de toneladas, un 35,4% más interanual, alcanzando una cuota del 68,2% del tráfico ferroviario de mercancías.

Esta evolución demuestra que existe capacidad empresarial y demanda para desarrollar nuevos servicios ferroviarios, aunque el mercado continúa condicionado por las restricciones de capacidad, las obras en la infraestructura y las dificultades operativas.

La situación de Renfe Mercancías refleja, además, la complejidad del momento. La compañía acumulaba hasta agosto un descenso del 19,1% en las toneladas transportadas respecto al mismo periodo de 2025, con retrocesos tanto en tráficos nacionales como internacionales.

Infraestructuras y capacidad: una cuestión estratégica

La competitividad del ferrocarril de mercancías está estrechamente ligada a la disponibilidad y fiabilidad de la infraestructura.

Las obras de modernización y adaptación de la red son imprescindibles para avanzar hacia una red interoperable y competitiva, pero durante su ejecución están generando restricciones de capacidad que afectan directamente a los operadores y a los propietarios de material rodante.

La CNMC ya ha señalado que las incidencias, cortes de vía, limitaciones de velocidad y reducción de circulaciones condicionaron la actividad ferroviaria durante el primer trimestre de 2026, provocando un retroceso del 13% en el transporte ferroviario de mercancías.

Al mismo tiempo, siguen existiendo problemas concretos de capacidad en terminales. En agosto, la CNMC instó a Adif a liberar espacio para las maniobras ferroviarias en terminales de mercancías, a raíz de los problemas detectados en Córdoba Mercancías.

Para FAPROVE, garantizar capacidad suficiente en las terminales, mejorar la planificación de las obras y asegurar alternativas operativas durante las restricciones debe formar parte de cualquier estrategia destinada a incrementar la cuota modal del ferrocarril.

También hay señales positivas

Frente a este escenario complejo, existen indicadores que apuntan a que el ferrocarril de mercancías mantiene un importante potencial de crecimiento.

Uno de ellos es la evolución de la conexión ferroviaria entre España y Francia. La línea Figueres-Perpiñán, gestionada por LFP Perthus, alcanzó en julio un nuevo récord mensual con más de 230 trenes de mercancías, después de haber cerrado el primer semestre con 966 trenes, un volumen superior al registrado antes de la pandemia.

Este comportamiento confirma el potencial de los corredores internacionales y la importancia de continuar avanzando en la interoperabilidad, el ancho estándar y la conexión ferroviaria de los principales puertos y nodos logísticos españoles con Europa.

También resulta relevante el desarrollo de nuevas infraestructuras destinadas a separar y mejorar los tráficos de mercancías. Es el caso de la variante Este de Valladolid, integrada en su nueva Red Arterial Ferroviaria, cuya construcción permitirá canalizar los tráficos de mercancías evitando su paso por el centro de la ciudad y conectándolos con el nuevo complejo ferroviario vallisoletano. La inversión conjunta en la variante y el nuevo complejo alcanza los 300 millones de euros.

Más intermodalidad, más inversión y una visión de cadena logística

El futuro del ferrocarril de mercancías pasa necesariamente por reforzar su integración con el resto de modos de transporte.

Un reciente informe sobre los puertos españoles pone precisamente el foco en la necesidad de mejorar las conexiones ferroviarias y viarias, las terminales interiores y los accesos a los grandes nodos logísticos. El estudio subraya que impulsar el ferrocarril y las autopistas ferroviarias es fundamental para conectar los puertos con los centros de producción y consumo del interior.

La intermodalidad debe ser, por tanto, uno de los ejes de la política de mercancías de los próximos años.

Para FAPROVE, el ferrocarril no puede entenderse como un elemento aislado, sino como una pieza esencial de una cadena logística eficiente, en la que cargadores, operadores ferroviarios, propietarios de material rodante, terminales, puertos y administraciones trabajen de forma coordinada.

Un septiembre clave para avanzar

El inicio del nuevo curso plantea así un escenario de retos, pero también de oportunidades.

La audiencia pública del nuevo sistema de ayudas, la evolución de los tráficos, la mejora de las infraestructuras y la necesidad de garantizar capacidad y fiabilidad configuran una agenda especialmente relevante para el sector ferroviario de mercancías.

En este contexto, la incorporación de Sara Hernández del Olmo al frente de la Secretaría General de Transporte Terrestre puede ser un punto de inflexión positivo.

Su conocimiento del transporte sostenible, la planificación, la logística y las infraestructuras intermodales puede favorecer una visión más global del sector y abrir una nueva etapa de diálogo y colaboración entre la Administración y los diferentes agentes de la cadena ferroviaria.

Desde FAPROVE afrontamos este nuevo escenario con voluntad de colaboración y con la convicción de que España necesita un transporte ferroviario de mercancías más competitivo, fiable, flexible y conectado con el resto de la cadena logística.

Porque incrementar la cuota del ferrocarril no depende únicamente de disponer de más trenes o de nuevas infraestructuras. Requiere crear las condiciones adecuadas para que las empresas puedan invertir, los propietarios de material rodante puedan poner sus activos en circulación y los cargadores encuentren en el ferrocarril una alternativa competitiva, fiable y estable frente a la carretera.

Septiembre abre una nueva etapa. El reto ahora es aprovecharla para avanzar juntos.