Las tragedias de Adamuz y Toledo, los recientes incidentes que han afectado al transporte de mercancías y la incertidumbre institucional dibujan un escenario especialmente complejo para el ferrocarril español. FAPROVE reclama recuperar la confianza de viajeros y cargadores, establecer medidas de apoyo para las empresas y alcanzar un gran Pacto de Estado que garantice la continuidad de la hoja de ruta ferroviaria, independientemente de los cambios políticos.

El ferrocarril español atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos. Los trágicos accidentes de Adamuz (Córdoba), ocurrido el pasado mes de enero, y de Urda (Toledo), el pasado 28 de octubre, han conmocionado a la sociedad y han dejado una profunda huella en todos los que forman parte del mundo ferroviario.

Desde FAPROVE queremos trasladar nuestro más profundo respeto, solidaridad y cercanía a las víctimas, sus familiares y todas las personas afectadas por estos accidentes. También nuestro reconocimiento y apoyo a los profesionales que han intervenido en estas situaciones y que viven de cerca sus consecuencias.

Son tragedias humanas que van mucho más allá del ámbito ferroviario. Detrás de cada víctima hay una familia, una historia y unas circunstancias que merecen todo nuestro respeto. Por ello, la prioridad debe ser siempre acompañar a quienes han sufrido estas pérdidas, esclarecer rigurosamente las causas de los accidentes y adoptar todas las medidas necesarias para evitar que vuelvan a producirse.

A estas tragedias se suma una sucesión de incidentes que también han afectado al transporte ferroviario de mercancías durante 2026. Entre ellos, los descarrilamientos registrados en Azuqueca de Henares, Rubí-Cerdanyola y el tramo entre El Escorial y Zarzalejo, así como el incidente ocurrido el pasado 3 de noviembre en Martorell (Barcelona), donde tres vagones de mercancías cargados de cereal se desprendieron de una derivación ferroviaria y colisionaron con una locomotora de Renfe Mercancías, cuyo maquinista tuvo que ser trasladado a un centro sanitario.

Se trata de sucesos de distinta naturaleza y consecuencias, que deben analizarse individualmente y sin equiparar su gravedad a la de las tragedias de Adamuz y Toledo. Sin embargo, todos ellos contribuyen a situar la seguridad, el mantenimiento y la fiabilidad de la red ferroviaria en el centro de la atención.

El ferrocarril necesita recuperar la confianza. La confianza de los ciudadanos que utilizan el tren para sus desplazamientos, pero también la de las empresas que necesitan garantizar que sus mercancías llegarán a destino en condiciones de seguridad, puntualidad y regularidad.

Para ello, es imprescindible reforzar el mantenimiento y la conservación de las infraestructuras, garantizar la adecuada supervisión de las instalaciones y del material rodante, mejorar los sistemas de señalización y control y asegurar una coordinación eficaz entre todos los agentes que intervienen en la explotación ferroviaria.

La seguridad no puede entenderse como un objetivo aislado, sino como la base sobre la que construir un sistema ferroviario fiable, competitivo y preparado para responder a las necesidades de viajeros y mercancías.

Un momento de incertidumbre institucional: el ferrocarril necesita continuidad

A la compleja situación operativa y económica del ferrocarril se añade ahora un nuevo escenario de incertidumbre institucional. La dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, anunciada el pasado 3 de noviembre, y la proximidad de las elecciones generales del próximo 29 de noviembre abren una etapa de transición en un momento especialmente sensible para el sector.

Tras su salida, el presidente del Gobierno ha anunciado que el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, asumirá de forma transitoria las competencias de Transportes hasta la formación del nuevo Gobierno que resulte de las próximas elecciones.

La prioridad institucional está ahora centrada, lógicamente, en atender las consecuencias del accidente de Toledo, acompañar a las víctimas y sus familiares, esclarecer lo ocurrido y recuperar la confianza en el sistema ferroviario. Una situación que requiere responsabilidad y que condiciona inevitablemente la agenda del Ministerio.

Sin embargo, el sector ferroviario tiene numerosos asuntos pendientes que necesitan interlocución y respuestas por parte de las instituciones. Cuestiones relacionadas con las infraestructuras, las restricciones de circulación, la capacidad de los corredores, las condiciones operativas, las inversiones y las medidas de apoyo a las empresas no pueden quedar indefinidamente en espera.

FAPROVE es consciente del momento que atraviesa el país y de las prioridades actuales. No obstante, también considera importante que, una vez superada esta primera etapa de atención a la emergencia y de transición institucional, se recupere cuanto antes una agenda de trabajo con el sector que permita abordar los problemas y retos pendientes.

La incertidumbre electoral y los posibles cambios en las prioridades políticas añaden interrogantes a un escenario que ya es suficientemente complejo. El transporte ferroviario necesita estabilidad, planificación y compromisos que vayan más allá de los ciclos electorales.

Por ello, FAPROVE considera que ha llegado el momento de impulsar un gran Pacto de Estado por el ferrocarril.

Un acuerdo que permita que, gobierne quien gobierne, se mantenga una hoja de ruta consensuada para el desarrollo de las infraestructuras, la modernización de la red y la consolidación de un modelo ferroviario competitivo, seguro y eficiente.

Las grandes inversiones ferroviarias requieren años de planificación y ejecución. El desarrollo de los corredores, las conexiones con los puertos y las terminales, la mejora de la capacidad de la red y el impulso al transporte de mercancías no pueden estar sujetos a cambios constantes de prioridades políticas.

España necesita una visión compartida y de largo plazo que garantice la continuidad de las actuaciones previstas, proporcione seguridad a las empresas que invierten en el sector y permita avanzar hacia los objetivos establecidos para 2030.

El futuro del ferrocarril es una cuestión estratégica para el país y debe trascender a los partidos políticos. La estabilidad institucional y el compromiso de todas las administraciones son fundamentales para que el sector pueda desarrollar todo su potencial.

Un momento especialmente delicado para el transporte de mercancías

Esta situación llega, además, en un momento especialmente complicado para el transporte ferroviario de mercancías. El sector se encuentra ante una etapa de transformación que exige importantes esfuerzos económicos, operativos y empresariales.

Los operadores deben afrontar los costes derivados de las obras y actuaciones de mejora de las infraestructuras, al tiempo que conviven con restricciones de capacidad, cambios en la planificación de los servicios y una red en la que los trenes de mercancías deben adaptar su circulación a las necesidades y prioridades del tráfico de viajeros.

A esta situación se suman los retrasos, las incidencias y las limitaciones operativas que afectan a diferentes corredores ferroviarios. Un escenario que dificulta la planificación y complica el cumplimiento de los compromisos de puntualidad y fiabilidad que los operadores adquieren con sus clientes.

Para un cargador, elegir el tren supone confiar en que su mercancía llegará a destino en las condiciones, los plazos y con la regularidad acordados. Cuando las obras, las restricciones de circulación o las incidencias dificultan esa previsibilidad, la decisión de trasladar mercancías desde la carretera al ferrocarril se vuelve más compleja.

El transporte ferroviario de mercancías no puede consolidarse como una alternativa competitiva si no dispone de unas condiciones operativas que permitan ofrecer un servicio fiable. La puntualidad, la capacidad, la continuidad de los corredores y la información ante posibles incidencias son elementos fundamentales para que las empresas incorporen el tren a sus cadenas logísticas.

Por ello, resulta necesario avanzar hacia una planificación de las obras que minimice su impacto sobre el tráfico de mercancías, mejorar la coordinación entre los servicios de viajeros y mercancías y garantizar que las inversiones en infraestructura se traduzcan en una mayor capacidad, disponibilidad y eficiencia de la red.

Ayudas para toda la cadena: también para los propietarios de vagones

Junto a las medidas destinadas a mejorar la explotación ferroviaria, FAPROVE considera necesario abordar otro aspecto fundamental: el impacto económico que las actuales circunstancias están teniendo sobre las empresas del sector.

Las restricciones de circulación, las interrupciones de los servicios y las dificultades para mantener la actividad están generando costes extraordinarios que no pueden recaer exclusivamente sobre los operadores. Es necesario establecer mecanismos de apoyo económico para las empresas que están soportando directamente las consecuencias de esta situación.

Estas medidas deben contemplar al conjunto de la cadena ferroviaria de mercancías y no limitarse únicamente a las empresas de tracción. Los propietarios de vagones también están sufriendo importantes perjuicios económicos derivados de la inmovilización de sus activos.

Actualmente, empresas asociadas a FAPROVE tienen trenes y vagones parados, sin posibilidad de desarrollar la actividad prevista y, sin embargo, continúan soportando los costes asociados a estos activos, incluida la ocupación de la infraestructura ferroviaria, además de los gastos financieros, de mantenimiento y operativos que conlleva mantener el material disponible.

Son inversiones empresariales que siguen generando costes incluso cuando no pueden producir actividad ni ingresos. Una situación que compromete la viabilidad económica de las empresas y puede acabar afectando a su capacidad para seguir invirtiendo y poniendo material rodante a disposición del sistema.

El esfuerzo que se está exigiendo al sector debe ir acompañado de medidas de apoyo que alcancen a todos los agentes que hacen posible el transporte ferroviario de mercancías. No sería adecuado dejar fuera de estos mecanismos a los propietarios de vagones, cuyo papel resulta imprescindible para garantizar la capacidad y el desarrollo de los servicios ferroviarios.

FAPROVE considera necesario estudiar ayudas específicas, compensaciones por las afectaciones operativas y fórmulas que permitan aliviar los costes extraordinarios derivados de las restricciones de la red, incluyendo los asociados a la inmovilización del material rodante y a la ocupación de la infraestructura.

Mantener la capacidad empresarial y evitar que las dificultades actuales frenen nuevas inversiones debe ser también una prioridad. El futuro del ferrocarril depende de que todas las empresas que forman parte de su cadena de valor puedan seguir desarrollando su actividad en condiciones de viabilidad y estabilidad.

Recuperar la confianza para que el tren pueda despegar

Los acontecimientos recientes no deben hacernos perder de vista la trayectoria y el potencial del ferrocarril español. Las tragedias vividas exigen respuestas, rigor y medidas concretas, pero no deben convertirse en una condena para el futuro de un modo de transporte que tiene mucho que aportar.

España cuenta con una experiencia ferroviaria de primer nivel, una industria reconocida internacionalmente y profesionales con décadas de conocimiento y capacidad técnica. Los más de treinta años de desarrollo de la alta velocidad española demuestran que nuestro país ha sido capaz de construir y desarrollar un sistema ferroviario de referencia internacional. Esa experiencia y ese conocimiento no son fruto de la casualidad y deben servir también para afrontar los retos actuales.

La recuperación de la confianza pasa por demostrar, con hechos, que el ferrocarril es un medio seguro, fiable y capaz de responder a las necesidades de la sociedad y de la economía. Es un trabajo que requiere el compromiso de las administraciones, los gestores de infraestructuras, los operadores y el conjunto de los agentes del sector.

FAPROVE considera fundamental que los usuarios puedan volver a subir a un tren con absoluta tranquilidad y que los cargadores encuentren en el transporte ferroviario una opción competitiva, previsible y eficiente para mover sus mercancías.

No se trata únicamente de recuperar la imagen del ferrocarril, sino de garantizar las condiciones que permitan ofrecer un servicio a la altura de las necesidades de viajeros y empresas.

Un sector estratégico para la logística española y los objetivos de 2030

El transporte ferroviario de mercancías es mucho más que una alternativa a la carretera. Es un elemento vertebrador de la logística española, imprescindible para conectar los principales centros industriales, puertos, terminales y plataformas logísticas, reforzar la competitividad empresarial y avanzar hacia un modelo de transporte más sostenible.

España tiene ante sí un reto ambicioso: alcanzar una cuota modal del 10% para el transporte ferroviario de mercancías en 2030, en línea con los objetivos del Plan Mercancías 30. Una meta que, a la vista de las dificultades actuales y de la distancia que todavía existe respecto a ella, puede parecer hoy especialmente complicada. Sin embargo, el sector mantiene la convicción de que es posible avanzar hacia ese objetivo si se dan las condiciones necesarias.

Para conseguirlo hacen falta infraestructuras adecuadas, corredores interoperables, terminales eficientes, capacidad suficiente, estabilidad operativa y un marco que permita a los operadores y propietarios de material rodante invertir y desarrollar sus servicios con garantías.

También es necesario que las políticas públicas acompañen de forma decidida este proceso de transformación, con inversiones, planificación y medidas de apoyo que permitan consolidar un ecosistema ferroviario competitivo.

El interés que despierta el ferrocarril español en el ámbito internacional es otra muestra de su potencial. La creciente atención de empresas y grupos industriales chinos hacia el mercado ferroviario español y europeo pone de manifiesto que estamos ante un sector estratégico, con importantes perspectivas de desarrollo y una capacidad industrial que España debe saber aprovechar.

Como refleja también el artículo de opinión Amados líderes, publicado en El Español, la evolución del sector ferroviario y el posicionamiento internacional de China invitan a reflexionar sobre la importancia estratégica de esta industria y las oportunidades que representa para nuestro país.

España cuenta con empresas, tecnología, conocimiento y experiencia para ocupar un lugar destacado en este escenario. No podemos permitir que las dificultades actuales nos hagan perder de vista esa oportunidad.

El tren de mercancías espera su oportunidad

El momento actual exige responsabilidad, decisiones y una visión de largo plazo. No se trata de ignorar las dificultades ni de restar importancia a los acontecimientos recientes, sino de afrontarlos con determinación y trabajar para que el ferrocarril recupere la posición que le corresponde.

El transporte ferroviario de mercancías lleva años preparándose para dar un salto adelante. Los operadores y propietarios de material rodante han invertido en tecnología, innovación, nuevos servicios y capacidad, convencidos de que el tren tiene un papel esencial en la logística del futuro.

Existe conocimiento, experiencia, capacidad empresarial y una gran oportunidad para nuestro país. Hay muchas esperanzas depositadas en este sector, que debe convertirse en una pieza fundamental de la transformación logística española.

Ahora es necesario que las condiciones acompañen: que las infraestructuras estén a la altura, que la seguridad sea una prioridad permanente, que las obras se planifiquen pensando en el conjunto del sistema, que se establezcan medidas de apoyo para las empresas afectadas y que la explotación ferroviaria permita ofrecer servicios competitivos y fiables.

Desde FAPROVE confiamos en que, más pronto que tarde, el ferrocarril recupere plenamente la confianza de la sociedad y de las empresas. Que los viajeros vuelvan a subir al tren con tranquilidad y que los cargadores encuentren en él la fiabilidad que necesitan para confiarle sus mercancías.

Porque el tren de mercancías tiene mucho camino por recorrer y un papel fundamental que desempeñar.

El sector está preparado. La logística española lo necesita y los objetivos de 2030 siguen siendo una meta por la que merece la pena trabajar. El ferrocarril necesita una hoja de ruta compartida, estable y duradera. Y el tren de mercancías espera, desde hace tiempo y con muchas ganas, su gran despegue.